
Dificultad para concentrarse, inquietud, olvidos o sensación de no llegar a todo. Son quejas frecuentes tanto en el TDAH como en la ansiedad, y por eso es habitual que se confundan.
Por qué se parecen
La ansiedad ocupa mucho espacio mental: cuando la cabeza está pendiente de preocupaciones, cuesta mantener la atención y aparecen los despistes. El TDAH, por su parte, dificulta la atención y la organización, y vivir con esas dificultades durante años puede generar estrés y ansiedad.
Algunas diferencias
- Desde cuándo: en el TDAH las dificultades están presentes desde la infancia. En la ansiedad suelen aparecer o empeorar en etapas concretas.
- Dónde: el TDAH afecta en casi todos los ámbitos y situaciones. La ansiedad suele intensificarse en situaciones que generan preocupación.
- Qué distrae: en la ansiedad, la atención se va hacia las preocupaciones. En el TDAH, hacia cualquier estímulo, aunque la persona esté tranquila.
También pueden darse juntos
No es raro que una persona tenga TDAH y ansiedad a la vez. Por eso un test online o una impresión rápida no son suficientes: hace falta una evaluación que reúna la historia desde la infancia, cuestionarios y pruebas neuropsicológicas.
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