
Olvidar dónde dejamos las llaves o tardar en recordar un nombre le pasa a todo el mundo, y con la edad es algo más frecuente. La pregunta importante no es si olvidamos, sino si esos olvidos están cambiando la forma en que nos manejamos en el día a día.
Olvidos que suelen ser normales
- Tardar en recordar un nombre, pero recordarlo después.
- Despistes puntuales cuando hay cansancio, estrés o muchas cosas a la vez.
- Necesitar algo más de tiempo para aprender algo nuevo.
Señales que conviene valorar
- Repetir las mismas preguntas o historias en poco tiempo.
- Olvidar conversaciones, citas o hechos recientes de forma frecuente.
- Desorientarse en lugares conocidos.
- Dificultad para seguir una conversación o encontrar las palabras.
- Dejar de manejar cosas que antes se hacían sin problema, como las cuentas o la medicación.
- Cambios de carácter, apatía o desconfianza.
Por qué no conviene esperar
Algunos problemas de memoria tienen causas tratables, como la depresión, la falta de sueño, ciertos déficits vitamínicos o efectos de la medicación, por lo que la valoración médica es importante. Y cuando hay un deterioro cognitivo, detectarlo pronto permite planificar, iniciar estimulación cognitiva y orientar a la familia.
Cómo se evalúa la memoria
Una evaluación neuropsicológica estudia la memoria y las demás funciones cognitivas con pruebas estandarizadas, y compara los resultados con los esperables para la edad. Aporta información clave para el diagnóstico, que establece el médico, y permite seguir la evolución en el tiempo.
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